
Desde el martes pasado, trabajadores realizan labores de remozamiento en el edificio del ex casino de Progreso, ubicado en la calle 81 por 74 del centro de la ciudad, lo que ha despertado nuevamente cuestionamientos sobre el destino de este inmueble.
El edificio ha sido motivo de polémica desde su expropiación por parte del gobierno estatal en 2019, cuando se anunció que sería convertido en un centro cultural. Sin embargo, en 2020 los trabajos se detuvieron tras hallarse vestigios arqueológicos, entre ellos botellas de los siglos XIX y XX, figuras antropomórficas y restos faunísticos, lo que obligó la intervención del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
En agosto de 2024, el entonces alcalde Julián Zacarías Curi informó que, tras cinco años de trámites, el Ayuntamiento ganó por unanimidad un juicio promovido ante el INAH, lo que le otorgó a la comuna la disposición legal del edificio.
Pese a ello, hasta ahora el gobierno municipal no ha precisado si las actuales labores corresponden solo a un remozamiento preventivo —dado el deterioro y riesgo de derrumbe de la estructura— o si se retomarán los planes de demolición y reconstrucción. Tampoco se ha informado qué proyecto definitivo se tiene para el espacio.